Rouco, Presidente de la Conferencia Episcopal
Cuando la Iglesia, entendida como conjunto de creyentes, reclama una apertura y adaptación a la sociedad actual y los nuevos tiempos, la Conferencia Episcopal elige como cabeza visible a Rouco Varela, para que se convierta en el nuevo inquisidor de la España de progreso, en definitiva un nostálgico de aquellos tiempos en los que medraban en la cúpula del poder.
La Conferencia Episcopal no entiende que la proliferación del laicismo es consecuencia de la lejanía entre personas y jerarquía eclesiástica, y mientras la preocupación de esta sea la de imponer un pensamiento único, la sociedad les rechazará. La Fé no se ha de imponer, cada uno la tiene que encontrar por si mismo.
La Conferencia Episcopal y toda la jerarquía de la Católica han perdido la cercanía al pueblo, muy poca gente se siente representada, no hay ejemplos a seguir, y encima se empeñan en poner barreras a este proceso nombrando a un General que inicie una Guerra Santa, que devuelva el esplendor, el lujo y el poder. Como dice Perelló si Jesucristo levantara la cabeza…..